RSS
Bienvenidos a mi blog, un lugar para reflexionar sobre el cine | Welcome to my blog, a place to reflect about cinema

viernes, 8 de junio de 2012

Salem's Lot, la serie que abrió las puertas de la tv a King.

El Misterio de Salem's Lot
Título original: SALEM'S LOT 

FICHA DE LA SERIE:
Año: 1979 
Compañía: Warner Bros TV 
Director: Tobe Hooper
Guión: Paul Monash 
Actores: David Soul (Ben Mears) James Mason (Straker) Lance Kerwin (Mark Petrie) Bonnie Bedelia (Susan Norton) Lew Ayres (Jason Burke) 


ARGUMENTO: El novelista Ben Mears retorna a su pueblo natal, Salem's Lot, tras varios años fuera. Su objeto es encontrar inspiración para su nueva novela en una casa situada en una colina del pueblo, que parece estar encantada, y en la que Ben tuvo una desagradable experiencia de niño. Ahora la propiedad pertenece al anticuario señor Barlow, que ha llegado al pueblo acompañado de su ayudante Straker. Pronto el terror se apoderará del pueblo, al irse convirtiendo sus habitantes en vampiros, uno a uno. Ben intentará averiguar el origen de la epidemia y erradicarla. 

RECUERDOS: Tendría yo unos cinco o seis años cuando esta serie fue emitida por primera vez en España (en TVE, por supuesto) y aun no he podido olvidarla. Aquel vampiro enorme, calvo y de tez putrefacta que aterrorizaba a todo hijo de vecino que no anduviese en casa después de puesto el sol y aquel reducido grupo de dos o tres (mi memoria no es tan buena) tipos que logran en el último capítulo escapar de la epidemia vampírica a costa de dejar sin agua bendita las iglesias. Son imágenes que se quedaron en mi cabeza y que no puedo olvidar, tal vez responsables (junto con "Mis terrores favoritos") del ser que soy ahora y de esta casi enfermiza afición por todo lo macabro y terrorífico. 

LA ADAPTACIÓN DE KING: Se trata esta de la primera adaptación de una obra de Stephen King para la televisión y desde el principio se apostó fuerte, ya que contó en su plantilla con Tobe Hooper (Matanza de Texas y Trampa Mortal), David Soul (Hutch en la serie televisiva Starsky & Hutch) y James Mason.

Desde luego esta serie fue toda una novedad en la televisión de la época y, según los expertos, cuenta con algunas de las escenas más terroríficas que se han podido ver en una serie de TV, con mucha diferencia.

Por todo, y pese a que los años no han pasado en balde para este clásico del terror, se trata de uno de los productos televisivos con mayor calidad y originalidad de todos los tiempos que merecería la pena reponer, aunque fuese en el más porno de los horarios, como tampoco estaría nada mal que aquellos que aun no la han visto (por su juventud) la buscasen en la Fnac o en internet pata verla y guardar esta joya en vuestra videoteca particular. 

 Texto: © Pedro J.Vázquez

domingo, 3 de junio de 2012

FREDDY KRUEGER, Mi querido tío Fred


FREDDY KRUEGER, el señor de los sueños, nace en Los Ángeles en 1984 de la mano del director Wes Craven. En ese momento lo que nacía era todo un hito en el cine de terror y el peor de los psichokillers de la historia del celuloide. Durante todos estos años un solo actor ha sido el encargado de dar vida a tan demoníaco ser, el carismático Robert Englund, que se popularizó gracias a este personaje y a otro que nada tenía que ver en su carácter, Willie, el "lagarto bueno" de la serie V. Gracias a Craven y a Englund este horrendo asesino se ha convertido en el más admirado de cuantos monstruos nos ha dado la gran pantalla.

La estela de Craven ha sido seguida por directores como Jack Sholder, Chuck Russell, Renny Harlyn, Stephen Hopkins y Rachel Tailalay para finalizar de nuevo en manos de Wes craven en 1994 con "La Nueva Pesadilla de Wes Craven". En el año 2003 el director Ronny Yu lo enfrentó patéticamente a Jason en una demencial película llamada precisamente así, "Freddy Contra Jason".


No hace mucho, en el año 2008, la productora original, New Line Cinema, a cargo esta vez de Samuel Bayer (director básicamente de videoclips), creó un remake con otro actor bajo la piel quemada de Freddy Krueger. La película se estrenó en 2010 en EE.UU pero como siempre, los remakes, remakes son.

Freddy "cara de pizza" es el psicópata del cine que goza de una mayor colección de productos de merchandising, y la verdad es que se lo merece, porque en sus (hasta ahora) 9 películas ha logrado cargarse a un innumerable grupo de adolescentes estadounidenses y aterrorizar a miles de todo el mundo.

El inmortal personaje de Freddy Krueger ha protagonizado las siguientes pesadillas:

- Pesadilla en Elm Street (1984) W. Craven.
- La Venganza de Freddy (1985) J. Sholder.
- Guerreros del Sueño (1986) C. Russell.
- Pesadilla en Elm Street 4 (1987) R. Harlyn.
- Pesadilla en Elm Street 5 (1989) S. Hopkins
- Pesadilla Final, la muerte de Freddy (1991) R. Tailalay.
- La Nueva Pesadilla de Wes Craven (1994)
- Freddy Vs Jason (2003) Ronny Yu.
- A Nightmare on Elm Street (2010).Samuel Bayer.

- Las Pesadillas de Freddy (serie de TV emitida a finales de los 80 y ppios. de los 90)

la casa de las pesadillas de los adolescentes de Elm St.
Hay aspectos de este personaje que lo hacen único y muy atractivo para el público en general, como que en 20 años nunca lo había interpretado ningún actor que no haya sido Robert Englund, algo inaudito teniendo en cuenta que el maquillaje no lo hace imprescindible (aunque si la personalidad que este actor le ha impreso), o que la casa del 1428 de Elm Street existe en la realidad está habitada por una típica familia de clase media estadounidense, aunque la calle no se llama Elm en realidad.

En la penúltima entrega hay imágenes que los fanáticos del cine de terror agradecemos, como las cuchillas del tío Fred atravesando la máscara de hockey de Jasón, o la batalla entre ambos en medio de una pesadilla al más puro estilo de Wes Craven, pero nada de eso compensa el sofocón que nos llevamos los "freddystas" cuando vemos que nuestro ídolo no es mucho más poderoso que el anormal de Jasón.

El guante más famoso del cine de terror
Freddy es Freddy, y eso es algo que en la batalla entre ambos se deja claro, el tito "cara de pizza" posee unos poderes asombrosos y prácticamente insuperables, por eso deberá salir a la realidad para poder medirse en igualdad de condiciones con el gigante de Cristal Lake, puesto que en los sueños no hay color. Siendo muy generosos podríamos ponerle a la lucha encarnizada entre Jasón y Freddy un notable, bajo, eso sí, pues le falta el colosalismo que sin duda Yu ha buscado pero no ha terminado de encontrar. 

Llegado desde el mismísimo infierno, Freddy ha tenido hasta un hijo y por supuesto una aberrante película en la que se enfrenta a otro mito del terror, Jason, al que invocan unos cuantos adolescentes para acabar con el padre de todas las pesadillas. La figura de Freddy siempre aparece ligada íntimamente a una caldera que se vincula directamente con el averno.

Texto: Pedro J. Vázquez - © La caverna de Kwicks

martes, 29 de mayo de 2012

LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES. Los inicios del universo zombi.


FICHA DE LA PELÍCULA:
Título original: NIGHT OF THE LIVING DEAD
Año: 1968
Compañía: Image Ten
Director: George A. Romero
Guión: George A. Romero y John A. Russo
Actores: Judith O'Dea (Bárbara); Duane Jones (Ben); Karl Hardman (Harry Cooper); Keith Wayne (Tom); Judith Ridley (Judy).

ARGUMENTO:
Bárbara y su hermano deciden ir al cementerio donde descnasan los restos de su padre para llevarle flores, pero una vez allí son atacados por un extraño hombre que parece estar fuera de sí y acabará matando a su hermano. Bárbara, catatónica, se refugia en una casa abandonada donde se encuentra con Ben, un joven que huye también de la plaga de muertos vivientes que asolan el condado. En la vieja granja se atrincherarán cuando son rodeados por el fantasmagórico ejército de zombies que deambula por todas partes.

EL PRIMER CLÁSICO DE MUERTOS VIVIENTES.
Este verdadero clásico del cine de terror fue la primera película en presentarnos a los muertos como una amenaza y una de las pocas en concluir de una manera tan triste como el resto de la historia. La película, que costó 200.000 $ de la época, recaudó más de 30 millones y lanzó a la fama definitiva a George A. Romero. Fruto de la maquinación en torno a una mesa de restaurante, Image Ten nace con 600$ de cada uno de los diez amigos que crearon esta productora para llevar a cabo la película. Así, durante siete meses se rodó la película, ya que solo se reunía el equipo para trabajar los fines de semana y festivos, siempre sin cobrar por ello. Pero Night of the Living Dead innovó en los temas del cine de terror, ya que los avances tecnológicos eran los responsables de un desastre para la humanidad, pero también revolucionó los efectos especiales de maquillaje, que con cuatro duros logró resultados extraordinarios y nuevos, con chocolate para la sangre y vísceras de cerdo para las escenas de antropofagia.

Aunque en principio fue rechazada por varias distribuidoras por estar rodada en blanco y negro, fue precisamente eso, junto con su trágico final, lo que la convirtió en todo un éxito de taquilla que no tardaría en encontrar a un público experto en el cine de terror para, finalmente, pasar al gran público de los circuitos comerciales y convertirse en toda una referencia del cine de terror.

Texto: © P.J.V.J.

domingo, 8 de abril de 2012

EL DIABLO SOBRE RUEDAS, EL PRIMER DUELO DE SPIELBERG

FICHA TÉCNICA:

Nacionalidad: Estados Unidos
Año: 1971
Título original: Duel
Director: Steven Spielberg
Producción: George Eckestein para Universal Televisión
Ayudante de dirección: Jim Fargo
Guión: Richard Matheson
Fotografía: Jack A. Marta, en technicolor
Montaje: Frank Morris
Director artístico: Robert S. Smith
Decorados: S. Blydenburgh
Música: Billy Goldenberg
Sonido: Edwin S. Hall
Duración original: 74 minutos. (Para su estreno en cine se amplió hasta los 90 minutos.)

Interprétes: Dennis Weaber (David Mann), Jacqueline Scott (señora Mann), Eddie Firestone (el dueño del café), Lou Frizzell (el conductor del autobús)

SINOPSIS:
Un ciudadano cualquiera se enfrenta a la amenaza un camión cisterna gigante, que le cierra el paso en la autopista e intenta hacer que se estrelle. Entonces comienza una persecución a muerte desequilibrada entre el discreto utilitario de David y el enigmático camión asesino durante una hora y media en la que Spielberg crea y aguanta la tensión de no saber, por parte del protagonista, quién conduce el camión. Finalmente y después de una reacción violenta por parte del protagonista, acaba con la situación de nerviosismo y tensión que contagia a todos los espectadores.


COMO LAS CAMPAÑAS DE LA D.G.T.

No solo el hecho de ser concebida originalmente como un producto para su estreno en Tv es lo que esta película tiene en común con las campañas de la Dirección General de Tráfico, sino que resulta tan angustiosa como aquellos spots que cada vez son más sangrientos y que no por ello han logrado aumentar el grado de sensatez en los conductores españoles. Al más puro estilo de las campañas de la D.G.T, esta película logra que el espectador se cague de miedo con el mero hecho de pensar que tiene que coger el coche y adentrarse en las siniestras carreteras que esconden cual viles demonios las más terribles amenazas. Aunque no por ello, una vez terminen de salir los títulos de crédito, el conductor, por unos minutos temeroso de los oscuros secretos de la carretera amenazante, recordará que ahí fuera se esconde un terrible peligro que acecha a todo aquel que ose desafiar el sagrado código de la circulación o, en este caso, intentar adelantar a un pobre transportista que a causa de los estupefacientes o tal vez de un estado mental incompatible con la conducción, le hicieron sentirse enormemente indignado cuando el altanero viajante en su patético cochecillo rojo intentó darle alcance e incluso rebasarlo en un momento de máximo fervor y confianza ciega en San Cristóbal. "No adelantarás en vano", ese es el primer mandamiento de la ley demoníaco-camionera, y el incauto David Mann se lo salta a la torera un caluroso día de verano, víctima seguramente de la ausencia del sagrado aire acondicionado en los coches de 1971.


UN DIRECTOR GENIAL SOLO PUEDE PRESENTARSE EN SOCIEDAD CON UNA OBRA ASÍ.

Si no fuera porque no sale ninguna rubia de perfectas facciones y moño apoteósico, cualquiera diría que estamos ante una película de aquel británico regordete llamado Hitchcock. Nadie después de Alfred Hitchcock, ni siquiera Spielberg, ha logrado un grado de suspense tal en el cine, por eso El Diablo Sobre Ruedas es con todas las letras una obra maestra del género, pues ni siquiera su propio director ha logrado cotas tan altas en la intriga después de este filme para televisión del año 1971. Duel (El diablo sobre ruedas) es un verdadero filme hitchcockiano y su ritmo está medido al milímetro de tal manera que resulta imposible despegar la mirada de la pantalla ni un solo momento, algo verdaderamente difícil si tenemos en cuenta el argumento de la película, todo pasa en una carretera y con un solo actor con papel de peso, o lo que es lo mismo, un verdadero tostón infumable si hubiese caído en manos de cualquier otro director, incluido el Steven Spielber de los 90. Pero sin embargo este por entonces novato cineasta, logra mantener los pelos de punta en los brazos del espectador durante los 70 minutos de persecución y acoso al pobre hombrecillo medio americano.

Resulta curioso esa primera secuencia construida a través de un eviterno pseudo plano secuencia en el que mientras vemos lo créditos acompañamos a David Mann en su trayecto desde el garaje de la casa hasta la solitaria carretera que atraviesa el desierto. Desde luego los programas que el auto radio va sintonizando no tienen desperdicio, especialmente ese en el que el locutor llama a una administración pública haciéndose pasar por un ciudadano que no termina de saber si es el verdadero cabeza de familia o lo es su mujer. Y es que el papel de la esposa está muy presente en toda la película, la esposa como guardiana o protectora, como la deidad a la que rezará el protagonista cuando se ve desesperado y en verdadero peligro de muerte, pero una deidad a la que también mira con recelo, pues ella solo preguntará cómo le ha ido el viaje por rutina o por cortesía, pero sin un verdadero interés hacia su peripecia, pues en realidad ¿que tipo de deidad es esa que no posee el don de la omnisciencia? ¿qué deidad es esa a la que rezo y sin embargo permanece apartada del peligro en aquel hogar perfecto alejado del desierto y del terrible monstruo-camión enviado por el mismísimo diablo? Tal vez ese personaje que habla sea en realidad nuestro protagonista, David Mann, que sale a trabajar y por eso se sabe el hombre de la casa, pero no está tan seguro de ser el cabeza de familia, tal vez ese sea el verdadero y único viaje en el que nos adentramos, un viaje hacia la reafirmación de la autoridad que le corresponde en el seno de su familia y que sin embargo solo logrará encontrar cuando destruya sus monstruos, sus camiones monstruo.

También merece la pena fijarse en un detalle, el coche contra el camión, el pequeño e indefenso coche acosado por el terrible y enorme camión monstruo. Y en esto no debemos tomar por casual un dato significativo, el coche, el pequeño pero valiente, el menos fuerte pero más astuto, se llama David, o mejor dicho, quien lo conduce se llama David, un David que se enfrenta al gigante y contra el que solo puede emplear su propia audacia, pues ningún otro arma a su alcance parece dañar al gigante. ¿Una clara referencia a la historia bíblica de David y Goliat? En mi modesta opinión creo que es algo más que claro que si. adviértase que el pequeño, David, un coche último modelo (no olvidemos que estamos en 1971) cuidado y mimado como un rey, algo que se aprecia con el enfado del protagonista cuando los niños del autobús averiado empiezan a subirse sobre el capó, algo que no gusta nada a nuestro David conductor. Mientras, enfrente, tenemos al gigante, al camión-monstruo-Goliat que acecha por pura maldad, que se ha hecho con la corona de la carretera a base de sangre y fuerza y que no dudará ni un segundo en eliminar a cualquiera que intente arrebatarle su trono. Cuando el pequeño y sagaz coche-David decide adelantar al gigante-camión se desata la ira de este último y comienza el acoso y derribo del que intenta pavonearse delante de él para arrebatarle su corona. La lucha que acabará cuando David-coche consiga su propia onda para desequilibrar al gigante-camión y le haga caer con todo el peso de su grandeza y con tanta aceleración como la distancia hasta el suelo le conceda.
La lucha por la corona de la carretera es en cierto modo absurda también, pues nadie más, aparte de ellos dos, desea acceder al trono de una tierra que solo pueblan ellos dos, y que nadie más poblará nunca, porque, en última instancia, nadie más existe en ese mundo en el que todo son luchas para demostrarse algo a si mismo, bien la autoridad de ser cabeza de familia, bien que un coche nuevo y flamante debe correr más que un viejo y destartalado camión cisterna. Y es que tal vez David Mann esté solo en ese viaje que quién sabe si no es en realidad más que su propio interior, pues aunque la amenaza está clara, en ningún momento hemos visto el origen de esta, nunca, en toda la película, vemos al diabloque conduce el camión-monstruo, ni siquiera muerto, así que por qué no pensar que ello se debe a que no hay tal diablo en el corazón del gigante, que tal vez ni siquiera existe el gigante y que todo es, en definitiva, una lucha interna por hacerse con la autoridad que la mujer le roba en casa, una mujer que se extraña de que un marido llame a su esposa aun sin que haya sufrido (aun) ningún accidente en la carretera.

Y ese gigante solo puede morir cuando el pequeño rey se autoconvenza de que es eso, el verdadero rey del ego de David, de su propio ego. El final, tal vez un poco flojo, aunque solo sea por la gran tensión en la que hemos vivido hasta prácticamente ese último momento, es, como no podía ser de otro modo, apoteósico, un final tal vez propio de Narciso Ibáñez Serrador y que años más tarde copió otra película llamada Temblores que protagonizó Kevin Bacon. En temblores el "malo", la amenaza, procede de unos terribles gusanos que devoran gente desde el subsuelo, un gusano enorme que muere cuando es engañado para lanzarse a una velocidad vertiginosa y cegado por su propia gula al vacío de un barranco del desierto. Exactamente igual que acaba el camión - monstruo de Duel, un camión cisterna que bien podría ser un monstruo gusano, pues al igual que la cisterna, el gusano es alargado y cilíndrico. Un gusano - camión - monstruo - gigante que muere cuando deja de ser frío para seguir los dictados de su ira, de su gula, que solo le permite ver lo cerca que tiene a su víctima sin darse cuanta de que también está cerca su final a no ser que frene y de una oportunidad al pequeño coche - David.