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Bienvenidos a mi blog, un lugar para reflexionar sobre el cine | Welcome to my blog, a place to reflect about cinema

miércoles, 1 de julio de 2009

PERIODISTAS DE PAPEL

Aun recuerdo cuando daba sus primeros pasos un semanario comarcal hoy ya tristemente desaparecido. Este era un foro ideal para hacer periodismo pueblerino, y que nadie me malinterprete cuando uso la palabra publerino, que contrariamente a lo que muchos puedan pensar, lo hago con un sentido totalmente halagador. Ese periodismo, lejos de la investigación de los medios nacionales, que resultaría carísima para un periódico discreto y humilde como este, consistía en la publicación de artículos en los que un ciudadano escribía hablando de un asunto, medianamente documentado, que normalmente solía afectar a otro. La réplica no se hacía esperar, y en esta aparecían argumentos de la parte contraria a la primera que intentaban hacer las veces de indicios revocatorios de la "falsa acusación" que el primer periodista pueblerino había intentado hacer creer a toda la población. Inmediatamente una contrarréplica se publicaba en el ejemplar de la semana siguiente y así hasta que quedaba claro quien se acercaba más a la verdad o quien terminaba antes de encontrar argumentos para seguir desdiciendo al otro.
Esta forma de periodismo pudiera parecer contraria a cualquier código deontológico escrito o imaginable del periodismo, pero lo cierto es que gracias a esa fórmula la ciudadanía terminaba por conocer muchos aspectos y secretos de la vida social, política y económica de la ciudad que de otro modo nunca hubieran ni siquiera imaginado. Por tanto, no era algo malo, sino iluminador.
Si esta fórmula se traspasara a la televisión local hoy en día, se convirtiese en un formato de programa audiovisual, tal vez podríamos terminar sabiendo la verdad sobre ese trabajador municipal que desde enero del 2008 no aparece por su puesto de trabajo y que si se le ve el pelo por el servicio al que pertenece es para la entrega de no se qué papeles que le permiten seguir manteniendo un absentismo laboral justificado legalmente. O al menos eso nos hace creer, porque resulta muy complicado explicar que un señor interino, contratado como redactor, con categoría A (la máxima) y sin una liberación sindical concedida, logre evitar acudir a su puesto de trabajo desde que, tras un contencioso con el consistorio por unos eurillos, logrando zafarse de sus obligaciones laborales mediante "días sindicales" que, como todo el mundo sabe son limitados y contados, y en ningún modo pueden suponer una cantidad acumulada tal de horas que permita llevar más de un año sin dar un palo al agua. Pero es que además este señor, teóricamente representante de los trabajadores por el sindicato CC.OO. ni si quiera se ha molestado una sola vez en este tiempo en pasarse por las dependencias del servicio municipal al que pertenece para explicarles en qué punto andan las negociaciones laborales varias que afectan a estos trabajadores. Por su aprte el responsable sindical máximo de este sindicato en el ayuntamiento se escabulle cada vez que alguien intenta encontrar una explicación a este gran enigma.
Tampoco los responsbales muncipales, que dicen estar escandalizados por la actitud de este trabajador, hacen demasiado por amonestar su irresponsabilidad, que al final supone que compañeros con menor categoría y salario tengan que andar sacando a diario el trabajo que le correspondería sacar a el, por no hablar del dinero de los ciudadanos que se va en pagar el salario a un señor que no trabaja.
Avergonzados andarán sus hijos, bastante mejores personas y honrados que este señor, de la actitud que un padre bien conocido en el pueblo mantiene, pero mas avergonzado deberían estar quienes desde el ayuntamiento no se atreven a darle la indemnización que le corrersponda para que se largue y deje paso a personas más preparadas (que las hay a patadas), más responsables y menos sinvergüenzas.
Amén.

martes, 19 de mayo de 2009

MAESTROS ENCOFRADORES

Permítanme empezar con una frase del señor Alfonso Ussía: “El 90% de los periodistas son analfabetos”. No es de extrañar que si gente como este pseudo humorista intelectogilipollas va por ahí diciendo cosas como estas una profesión tan importante para la sociedad actual esté desprestigiada, y no de extrañar que si las empresas de comunicación y los medios públicos siguen estando dirigidos por abogados con masters en comunicación o por barrigudos empresarios de la construcción, el periodismo sea algo a lo que cada vez se le da menos crédito. Pero lo cierto es que a base de imbéciles de este calibre, muy ajenos a la profesión de informador o a la de comunicador, lo cierto es que nos están jodiendo (disculpen la palabra) pero a base de bien.

El periodista, el comunicador profesional de hoy en día, se ve muchas veces sometido a la vergüenza de su jefes, se ve obligado a claudicar a los intereses económicos de sus superiores, que por ende acaban siendo también los propios intereses económicos de él mismo, ya que a fin de cuentas el que paga es el que te sustenta y permite que puedas vivir mes a mes. Pero al fin y al cabo esto no es menos que lo que le sucede al instalador de aire acondicionado que aun sabiendo que lo está haciendo mal, no tiene más remedio que seguir con la chapuza porque su jefe se lo manda, o el encofrador que sabe que en unos años el edificio acabará con grietas y a pesar de que su conciencia no lo deja en paz ha de seguir con el asunto porque su maestro, a la vez a las órdenes del constructor vilmente podrido por las ansias de dinero, le ordenan que así sea para abaratar costes. O como el vendedor de coches que a sabiendas de que el automóvil que está vendiendo es una auténtica mierda que no va a servir a esa pobre familia para nada más que endeudarse más, y aun así continúa con los engaños a la espera de la comisión que le toca por su venta. No disparen al pianista, no maten al mensajero, lo que hace el periodista es solo intentar sobrevivir en un río de mierda en el que a todo el que ha intentado nadar a contracorriente se lo han cepillado. Es verdaderamente lamentable que a todo el que ha intentado ir contra esa corriente haya tenido que acabar refugiándose en cuevas del periodismo como Intereconomía, es para echarse a llorar que lugares como este terminen siendo el único refugio de gente honesta, porque al final allí se acaban mezclando con lo peor de la especie periodística y el espectador, ¡oh, gran dictador!, termina por confundir la parte con el todo.
Y por culpa de esta situación furibunda en la que el periodismo español, el europeo y por extensión el occidental, a veces vemos cosas verdaderamente demenciales. Vemos como un constructor analfabeto, harto de cuartos, como dicen en mi pueblo, pero sin un dedo de inteligencia, pretende dar clases de periodismo a un entusiasta estudiante de periodismo. Y con todo debemos tragar, porque el primero tiene dinero y el segundo solo intelecto. Es el mundo que hemos querido, el que construimos, el que nos merecemos.

domingo, 22 de marzo de 2009

LOS PELIGROS DE UNA RED SIN VIGILANTE.

Mirando a nuestro alrededor nos damos cuenta de hasta que punto las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han llegado a desarrollarse y a envolver el mundo en que vivimos. Internet, sin duda, ha llegado a erigirse como el gran valuarte o buque insignia de las NTICs y todo el mundo mira hacia la red de redes cuando habla de ellas, pues no solo es la más accesible, en cierto modo, y barata, por supuesto también en cierto modo, sino que además cuenta con la ventaja de proporcionarnos todos aquellos servicios electrónicos que cualquier otro medio hubiera podido haber acaparado en otras épocas, empezando por el correo personal, arrebatado a los ferrocarriles y automóviles (como estos se lo arrebataron a los caballos antes) y acabando por la televisión, que ya es posible disfrutar a través de la línea telefónica, o mejor dicho, de la línea ADSL, con las mismas ventajas que el cable coaxial o el satélite, incluso más, pues la televisión por ADSL nos permite el denominado “video on demand” que no nos había permitido hasta ahora la plataforma de televisión digital por satélite, es decir, no solo pagar para ver una película que se emite en un canal denominado “taquilla” en repetidas ocasiones permitiéndonos “engancharnos” a la película a una hora determinada, sino que el VOD nos permite empezar a ver dicha película cuando nosotros queramos, sin esperar a que termine un pase para que empiece otro.

Pero estas son solo algunas de las ventajas que nos trajo, y nos seguirá trayendo, Internet. Lo lamentable es que, por desgracia, no solo trae ventajas y bienaventuranzas, sino también muchos inconvenientes. Estos, como todos lo negativo de cualquier aspecto de la vida, vienen no por la propia existencia del instrumento en si, sino por la mala utilización del usuario bien por desconocimiento, bien por obrar con mala fe. El desconocimiento puede llevar a un mal uso de Internet, por ejemplo, cuando un menor “navega” sin supervisión adulta responsable y entra en portales o páginas destinadas a un público adulto. De poco sirve indicar en una página web que se trata de una página destinada a un público adulto e incluir el aviso: “si eres menor cierra esta ventana o ve a otra dirección” o del tipo: “si no eres mayor de edad en tu país de residencia no entres”. Un menor de edad, y esto es prácticamente una máxima, entrará con mayor curiosidad al ver este aviso, porque, precisamente la propia naturaleza del menor lo hace proclive a querer descubrir lo nuevo, máxime cuando alguien trata de impedírselo. Vemos con este simple ejemplo que Internet es una gran herramienta para el avance de las sociedades, nada mejor que el ejemplo de Irlanda donde se apostó decididamente por las NTIs, pero sin embargo Internet se convierte también en un peligrosa herramienta para el mal si, como decían en las películas de James Bond, cae en manos inadecuadas. Esas manos inadecuadas pueden ser las de un grupo de adolescentes a los que nadie les ha enseñado a usar la red y acaban viendo aberraciones sexuales en portales pornográficos mientras buscan un trabajo para la clase de literatura en el “rincón del vago”, pero también pueden ser las de terroristas que usan el ciberespacio (termino abominable, por cierto) para difundir videos propagandísticos en los que ejecutan a inocentes delante de la cámara.

Pero sin ir tan lejos hay amenazas que pueden poner en peligro los derechos fundamentales de los ciudadanos incluso en portales de ámbito local, si es que en Internet existe algo local.

sábado, 14 de febrero de 2009

EL PERIODISMO SE MUERE EN LA MANCHA.

La costumbre de crear gabinetes de prensa o de comunicación en las distintas entidades públicas y también en muchas privadas, está suponiendo, contrariamente a lo que pueda parecer, una muerte lenta y agonizante del periodismo. Se trata de un nuevo palo al que ya venían dando el intrusismo de personas aficionadas y poco relacionadas con el mundo de la información profesional que por menos dinero, a veces hasta una simple "contenta" estaban realizando el trabajo de los periodistas.
Ahora llegan los gabinetes de prensa que sirven perfectamente para llenar las páginas de información local en los periódicos, para cumplir con los intereses comerciales, y al haber información de una u otra localidad los lectores de estos lugares siguen comprando ese periódico y los anuncios siguen llegando a sus ojos, aunque en realidad a estos lectores no les llega una información objetiva y contrastada, si es que alguna vez les llegó, sino que lo que reciben es la versión oficial de un ayuntamiento, un hospital o cualquier otro servicio público. Nadie va a contrastar esa nota de prensa, simplemente se publica, cuanto más extensa mejor, y de ese modo el periódico logra realizar a la perfección una labor de geometría, la de llenar de letras el espacio asigando a una determinada localidad, pero se deja olvidada en el desván la principal función del diario, la que se supone debe ser única y determinante, la de informar. Porque, evidentemente, un gabinete de prensa no informa de manera objetiva, sino que más bien traslada a los lectores un trabajo realizado por la institución a la que pertenece y, lógica de parbulitos, siempre con una visión que sin tener que ser necesariamente falsa si va a serlo sesgada y partidista.
Falta por tanto la función del periodista, de esos que cada vez quedan pocos aunque cada año salgan más de las facultades de comunicación españolas. No hay un profesional que se dedique a destripar esa información ofrecida por el gabinete de prensa de turno, no hay un informador independiente que contraste la veracidad o exactitud de esa noticia y desde luego no hay quien ponga en tela de juicio los datos ofrecidos en la nota de prensa, porque esta viene de una fuente interesada en dar a conocer unos hechos de una manera concreta sin desvelar muchas veces la otra cara de esa noticia en cuestión.
Y esto se va a convertir en lo habitual, porque la nueva moda amparada en la famosa crisis es la de despedir a los corresponsales para seguir nutriendo las páginas locales solo de notas de prensa, exclusivamente de informaciones sesgadas, sin contraste crítico y sobretodo sin investigación.
¡Qué Dios nos ayude!